Capítulo
16.
(Narra
Harry)
Marta
tenía miedo. Mucho miedo. Esta era mi ocasión.
-Anda
ven- le dije abrazándola fuertemente. Pude oler su perfume y por un
momento lo sentí en mi piel.
Marta
empezó a ponerse colorada. No pude evitarlo, solté una pequeña
carcajada.
-¿De
qué te ries Harry?- dijo intentando ocultar sus sonrojadas mejillas
con las manos mientras ponía cara de enfadada.
-¿Yo?
De nada- dije riendo.
-No,
de nada no, dímelo-
-Es
que eres muy mona cuando te pones colorada-
-Yo
no me he puesto colorada Harry- dijo mientras sus mejillas volvían a
tener ese color rosáceo oscuro.
-Ah,
¿no?-
-No-
-Marta,
si ahora lo estás otra vez-
-Que
no- dijo tapándose la cara con un cojín-
-¿Ves?
Mira te tapas- dije intentando quitarle el cojín-
-No,
para- dijo dándome patadas.
-No
me pegues-
-No
intentes quitarme el cojín-
Comenzamos
a forcejear hasta que finalmente le quité el cojín de la cara.
Nuestras
frentes quedaron casi pegadas. Harry, es tu momento. Puedes hacerlo.
Cada vez nuestras caras estaban más pegadas. Me acerqué más y la
besé. Nuestros labios tomaron contacto. Eran suaves, rosados y
mojados. Su lengua entro en mi boca entrelazándose con la mía.
Todos
piensan que un beso es un beso, que no es especial. Yo opino que un
beso, cuando es con amor, es especial. Se sienten cosas bonitas,
diferentes a cuando das un beso por darlo sin estar enamorado.
Nos
quedamos un rato besándonos, quietos. Ella cerraba los ojos y yo la
miraba fijamente. Era tan tierna.
Un
momento. ¿Harry? Desde cuando tu te enamoras así a primera vista,
¿desde cuando tú llamabas a una chica 'tierna' y no follable?
Harry, esta chica te estaba cambiando, mucho.
Joder,
pero no podía evitarlo, estaba enamorado. Decidí dejar de lado a
aquel 'Harry pervertido' al que todos conocían y comenzar a ser ese
'Harry dedicado' que ella se merecía.
De
pronto nuestros labios dejaron de tomar contacto.
Ella
comenzó a ponerse colorada de nuevo.
-Eh,
¿no te ha gustado?- le dije preocupado. Ya me había ilusionado en
vano.
-Me
ha encantado-
-Entonces
por que...-
No
me dio tiempo de acabar la frase, el timbre comenzó a sonar
repetidamente.
Marta
se acercó a abrir la puerta.
Antes
de abrirla del todo un brazo musculoso y fuerte agarró la puerta tan
fuertemente que la hizo chocar con la pared dejando una marca
grisácea.
Este
agarró a Marta del brazo muy fuerte, haciéndole daño.
-Eh,
que coño haces, suéltala- Le dije. Me acerqué, logré que la
soltara.
-¿Pero
tú quien eres maricón?- dijo provocándome.
-Harry,
es Harry- dijo Marta mirándome con una mirada que suplicaba perdón.
Me
quiso apartar para coger a Marta, que estaba detrás de mi pero se lo
impedí dándole un puñetazo en la cara. Él me dió un empujón
para quitarme de en medio. Cogió a Marta del brazo. Empecé a andar
hacia él dispuesto a echarlo de allí a patadas si hacía falta,
pero Marta me paró con el brazo que tenía libre.
-Harry,
por favor, no lo intentes- dijo llorando.
-¿Pero
quién coño te has creído que eres para llevártela así?- dije
enfadado.
-Su
novio, soy su novio. Así que lárgate si no quieres problemas.-
Esto
último me dejó paralizado, no pude hacer nada, y se la llevó.
En
ese mismo instante sentí que me daban una puñalada. Me había
enamorado de una chica, cosa rara en mí, y me doy cuenta de que esa
chica tenía novio. Me había besado. ¿Por qué no me paró? La
impotencia dominó mi cuerpo y pegué una patada a la pared dejando
una marca. Me tiré al suelo quedándome de rodillas con la cabeza
entre las piernas y las manos encima. Estuve allí un rato, pensando
lo imbécil que había sido por pensar que aquello podría llegar a
alguna parte. Finalmente me levanté de aquel suelo frío, cogí mi
chaqueta, y salí de casa de Marta.
Mi
mente estaba perdida, buscando algún recuerdo al cual aferrarse para
no sentir aquel dolor tan inmenso que se estaba produciendo en mi
interior. Pero no pude, no pude dejar de pensar en lo ocurrido.
Decidí poner rumbo a mi casa.