lunes, 31 de diciembre de 2012

Capítulo 16.


Capítulo 16.

(Narra Harry)
Marta tenía miedo. Mucho miedo. Esta era mi ocasión.

-Anda ven- le dije abrazándola fuertemente. Pude oler su perfume y por un momento lo sentí en mi piel.

Marta empezó a ponerse colorada. No pude evitarlo, solté una pequeña carcajada.

-¿De qué te ries Harry?- dijo intentando ocultar sus sonrojadas mejillas con las manos mientras ponía cara de enfadada.

-¿Yo? De nada- dije riendo.

-No, de nada no, dímelo-

-Es que eres muy mona cuando te pones colorada-

-Yo no me he puesto colorada Harry- dijo mientras sus mejillas volvían a tener ese color rosáceo oscuro.

-Ah, ¿no?-

-No-

-Marta, si ahora lo estás otra vez-

-Que no- dijo tapándose la cara con un cojín-

-¿Ves? Mira te tapas- dije intentando quitarle el cojín-

-No, para- dijo dándome patadas.

-No me pegues-

-No intentes quitarme el cojín-

Comenzamos a forcejear hasta que finalmente le quité el cojín de la cara.
Nuestras frentes quedaron casi pegadas. Harry, es tu momento. Puedes hacerlo. Cada vez nuestras caras estaban más pegadas. Me acerqué más y la besé. Nuestros labios tomaron contacto. Eran suaves, rosados y mojados. Su lengua entro en mi boca entrelazándose con la mía.

Todos piensan que un beso es un beso, que no es especial. Yo opino que un beso, cuando es con amor, es especial. Se sienten cosas bonitas, diferentes a cuando das un beso por darlo sin estar enamorado.

Nos quedamos un rato besándonos, quietos. Ella cerraba los ojos y yo la miraba fijamente. Era tan tierna.

Un momento. ¿Harry? Desde cuando tu te enamoras así a primera vista, ¿desde cuando tú llamabas a una chica 'tierna' y no follable? Harry, esta chica te estaba cambiando, mucho.
Joder, pero no podía evitarlo, estaba enamorado. Decidí dejar de lado a aquel 'Harry pervertido' al que todos conocían y comenzar a ser ese 'Harry dedicado' que ella se merecía.

De pronto nuestros labios dejaron de tomar contacto.
Ella comenzó a ponerse colorada de nuevo.

-Eh, ¿no te ha gustado?- le dije preocupado. Ya me había ilusionado en vano.

-Me ha encantado-

-Entonces por que...-

No me dio tiempo de acabar la frase, el timbre comenzó a sonar repetidamente.
Marta se acercó a abrir la puerta.
Antes de abrirla del todo un brazo musculoso y fuerte agarró la puerta tan fuertemente que la hizo chocar con la pared dejando una marca grisácea.
Este agarró a Marta del brazo muy fuerte, haciéndole daño.

-Eh, que coño haces, suéltala- Le dije. Me acerqué, logré que la soltara.

-¿Pero tú quien eres maricón?- dijo provocándome.

-Harry, es Harry- dijo Marta mirándome con una mirada que suplicaba perdón.

Me quiso apartar para coger a Marta, que estaba detrás de mi pero se lo impedí dándole un puñetazo en la cara. Él me dió un empujón para quitarme de en medio. Cogió a Marta del brazo. Empecé a andar hacia él dispuesto a echarlo de allí a patadas si hacía falta, pero Marta me paró con el brazo que tenía libre.

-Harry, por favor, no lo intentes- dijo llorando.

-¿Pero quién coño te has creído que eres para llevártela así?- dije enfadado.

-Su novio, soy su novio. Así que lárgate si no quieres problemas.-

Esto último me dejó paralizado, no pude hacer nada, y se la llevó.
En ese mismo instante sentí que me daban una puñalada. Me había enamorado de una chica, cosa rara en mí, y me doy cuenta de que esa chica tenía novio. Me había besado. ¿Por qué no me paró? La impotencia dominó mi cuerpo y pegué una patada a la pared dejando una marca. Me tiré al suelo quedándome de rodillas con la cabeza entre las piernas y las manos encima. Estuve allí un rato, pensando lo imbécil que había sido por pensar que aquello podría llegar a alguna parte. Finalmente me levanté de aquel suelo frío, cogí mi chaqueta, y salí de casa de Marta.
Mi mente estaba perdida, buscando algún recuerdo al cual aferrarse para no sentir aquel dolor tan inmenso que se estaba produciendo en mi interior. Pero no pude, no pude dejar de pensar en lo ocurrido. Decidí poner rumbo a mi casa.


sábado, 22 de diciembre de 2012

Capítulo 15.


Capítulo 15.

(Narra María)

Estábamos todos hambrientos, por lo que decidimos llamar para pedir unas pizzas. Niall y Moni se lo comieron todo, mientras que los demás solo nos comimos un trozo.
Después de comer decidimos jugar a juegos de mesa y al singstar. Nos lo pasamos muy bien, llegó la hora de cenar y Eleanor y Danielle decidieron sorprendernos preparando una cena que estaba deliciosa.

-Tengo una idea- dijo Louis riendo.
-¿Cuál?-
-Podemos jugar al 'Yo nunca'. ¿Sabés cómo se juega?-
-Si-
-No, nosotras no- dijimos Moni y yo al unísono.
-Consiste en lo siguiente. Cada uno tiene un vaso de chupitos el cual se va rellenando. Cuando es tu turno dices 'Yo nunca...' Por ejemplo 'Yo nunca he besado a una chica'. Si lo has hecho, tienes que beberte un chupito. ¿Lo entendeis?-
-Creo que sí-
-Vale, empecemos.- dijo frotando sus manos.

Jugamos durante unas horas, algunas preguntas fueron incomodas, pero no pasó nada.

(Narra Marta)

Harry volvió a taparme los ojos con aquella bufanda. Me cogió de los hombros y me indicó susurrándome al oído que comenzase a andar hacia delante.

-Es aquí, para- me dijo quitándome la bufanda.

Cuando pude ver me quedé alucinada. Era increíble. La playa se extendía formando una especie de península donde nos encontrábamos ahora mismo. Extendidos encima de la arena había un mantel de picnic, con una cesta encima. Había también velas, y una manta.

-Esto es precioso, ¿lo has hecho tú Harry?-
-Sí, ¿te gusta?-
-Me encanta-
-Bueno, ¿comemos?-
-Claro- dije sonriendo mientras Harry señalaba el mantel.

Pasamos un rato muy agradable. Comimos, hablamos, reimos, fue todo genial.

Harry me indicó que era la hora de irnos, le ayudé a recoger un poco todo aquello. Nos montamos en su coche. Puso la radio. No podía ser, esa canción. 'The man who can't be moved'.

Empecé a cantarla, y Harry se quedó mirando.

-Nos vamos a chocar- dije asustada.
-No pares de cantar, por favor-
-Pero mira a la carretera, no me mires a mí-
-Es que eres preciosa- dijo haciendo que mis mejillas se enrojecieran.
-Gracias- dije tímidamente.
Seguí cantando todas las canciones hasta que llegamos al centro de Dublín.

-¿A dónde vamos?- dije gritando por el volumen de la música.
-A donde tú quieras, en casa de Niall están todos, si quieres vamos, si quieres te dejo en tu casa y me voy o no sé, lo que tu quieras-
-Ven a mi casa si quieres, podemos cenar y ver una peli o algo-
-Perfecto- dijo sonriéndome.

Aparcamos en el aparcamiento de debajo de mi piso. Dí gracias a que el día anterior lo había limpiado y ordenado todo ya que solía estar hecho un auténtico desastre siempre.

-Ponte cómodo, ya sabes, como si fuera tu casa- Harry no contestó.
-¿Harry?- dije dándole unos toquecitos en la espalda.
-Perdona, es que estaba viendo estas fotos tuyas de pequeña, que graciosa- dijo riendo mientras señalaba una en la que salía disfrazada de Papá Noel.

Nos sentamos en el sofá y puse la tele.

-¿Qué te apetece cenar?-
-No sé, me da igual, lo que tú quieras-
-¿Quieres que nos saltemos el primero y vallamos directamente al postre?-
-¿Qué?- dijo abriendo la boca de asombro.
-Harry, no pienses mal, me refería a que si tomábamos helado.
-Lo siento- dijo sonrojándose.

Saqué del congelador una tarrina de helado de vainilla y otra de chocolate, mis favoritos.

-¿Qué peli quieres ver?-
-¿Tienes de miedo?-
-Sí, todas esas- tenía muchas ya que a Moni le encantaban y antes venía mucho.
-Vale, ¿vemos esta?- dijo señalando una.
-Claro-

Pusimos la peli. Yo odiaba estas películas, me daban mucho miedo, así que estaba constantemente agarrada al brazo de Harry y tapándome los ojos con su mano. Él se empezó a reir de mí.

-Para, me da miedo, sí, ¿Y qué?-
-Es que cuando te asustas estás muy graciosa- dijo riendo.
-Es que no puedo mirar, me da miedo la muñeca diabólica esa- dije mirando entre los dedos de mis manos las cuales me cubrían la cara entera.
-Anda ven- dijo abrazándome.

martes, 11 de diciembre de 2012

Capítulo 14.

Capítulo 14.

(Narra María)

Que frío hacía hoy. Odiaba estos días. Eran de esos días en los que el cielo estaba despejado, sin ninguna nube que pudiera tapar ese precioso sol tan amarillo y resplandeciente que estaba cegando mis ojos. Pero hacía fría, mucho frío. Lo odiaba porque era un despercidio, a mi me gustaba el calor, el verano, no eso. Miré mi móvil para ver si tenía llamadas perdidas. Y en efecto me encontré con tres llamadas perdidas de Moni, una de Niall, y cuatro mensajes en whatsapp como no, de Moni también.

'Tía que Niall nos ha invitado a su casa a comer'
'Van sus amigos de ayer también'
'María, ¿te has muerto?'
'Veo que si'

Que niña más pesada por dios, siempre igual, yo creo que no sabía lo que significaba la palabra dormir. Le fui a contestar.

'Estaba durmiendo subnormal'
'Ya veo que te has levantado de mal humor'
'¿Qué dices? Bueno, ¿qué querías?'
'Nada, que Nialler nos ha invitado a comer a su casa, van sus amigos'
'Ah, pues genial, oye, ¿y Marta? ¿La has avisado?'
'Que va tía, ha desaparecido, pero por lo visto no es la única'
'¿Cómo?'
'Sí, que se ha ido con Harry a no se donde. Bueno, vístete que hemos quedado a la una en casa de Niall'
'Vale, adios, hasta luego entonces. Te quiero'
'Adiós, yo también.'

Eran las 12:00. Tenía tres cuartos de hora para arreglarme si no quería llegar tarde, claro. No tenía ni idea de que me podía poder, así que abrí el armario para buscar algo. Después de unos diez minutos analizando mi ropa, opté por unos pitillos burdeos, un chaleco blanco con lunares negros, unas botas del mismo color que los pantalones, un gorro de lana gris, y un bolso marrón. (http://www.polyvore.com/cgi/set?id=64247741&.locale=es) Me maquillé muy poco, solo polvos y la raya, y salí de casa en dirección a la casa de Niall.

(Narra Mónica)

Me levanté temprano, no estaba para nada cansada. Mi teléfono comenzó a sonar, era Niall.

-¿Diga?-
-Moni, soy Niall-
-Dime rubio-
-¿Os apetece venir a comer a mi casa con los chicos?-
-Claro, pero ¿quienes?-
-Pues María y tú-
-¿Y Marta?-
-Ah, ¿no lo sabes?-
-Pues no, ¿qué tengo que saber?-
-Pues que se ha ido con Harry a no se dónde-
-Venga ya-
-Te lo prometo-
-Aaaaaaaanda la rubia- dije exagerando la 'a'. Niall empezó a reir a carcajadas.
-Bueno, y el ricitos también-
-Bueno, ¿a qué hora quedamos?-
-Pues a la una en mi casa, ¿vale?. Avisa tú a María.-
-Vale, un beso duende-
-Adiós Moni, hasta luego-

Me fui al armario, seguramente al contrario de Marta, yo sabía que ponerme. A veces era muy indecisa, era uno de sus pequeños defectos, pero le quería igual.
Me vestí muy normal, como otro día cualquiera, aunque mona, nunca me había gustado vestir algo no acorde con mi personalidad. Me puse unos pantalones pitillo verdes, un chaleco beige, gris y negro, unas botas de tacón, no muy arregladas, marrones, y un chaquetón verde. (http://www.polyvore.com/cgi/set?id=64459209#stream_box)
Cogí mi móvil y avisé María, como Niall me había indicado.
Habíamos quedado a una en casa de Nialler, y ya eran las doce y media, así que como la casa de Niall estaba a unos veinte minutos, cogí mi bolso, metí las llaves del coche, el móvil, la cartera, y las llaves de mi casa, y me monté en mi escarabajo amarillo.
Cuando llegué a casa de Niall estaban allí Louis, Eleanor, María, Liam, Zayn y Perrie. Que vergüenza, había llegado tarde.

-Anda, aquí llega la puntualidad en persona- dijo Louis con tono de broma.
-Lo siento- dije sonrojándome.
-Era broma, Moni- dijo Niall abrazándome.
-Ah- dije sonrojándome
-Bueno, cambiemos de tema por dios-


viernes, 7 de diciembre de 2012

Capítulo 13.


Capítulo 13.
(Narra Harry)

La llevé a donde había planeado, a aquella playa que tanto me gustaba.
Esa chica tenía algo especial. Cuando le tapé los ojos, ella confió plenamente en mí. Me estaba empezando a enamorar. Su melena rubia, por la cintura, se meneaba con el leve tacto del viento, su suave piel, se erizaba con el tacto de las yemas de mis dedos al cogerle las manos.

Cuando llegamos a aquel maravilloso lugar, la noté cabizbaja, cuando le pregunté, me empezó a contar el por qué.
-Verás, todo esto pasó hace apenas un año y medio. Volvía del instituto, tan feliz como siempre, gritando y sonriendo. Abrí la puerta de mi casa, y cuando entré, como de costumbre grité ''¡Mami, papi, ya estoy aquí''. Fue extraño, siempre solía obtener respuesta, pero ese día no fue así. Me extrañé, así que fui a ver si estaban en la cocina. Lo único que encontré fue una nota en la cual ponía ''Estamos en el hospital, es importante, por favor, ven''. En cuanto la leí, me fui corriendo hasta que llegué a ese sitio. A ese lugar que tanto odiaba y aborrecía. Entré y me dispuse a llamar a mi madre, cuando me choqué con ella. ¿Qué pasa? Le pregunté asustada, no sabía nada, y me esperaba lo peor. Mi madre estaba cabizbaja, en su mirada, notaba que estaba muy triste, en cualquier momento comenzaría a llorar. Se acercó a mi oído y me dijo ''Cielo, tu abuelo está enfermo, le han dado muy poco tiempo''. En ese momento, mi madre se derrumbó, y yo con ella. ''Pero, ¿qué tiene?''. ''Cancer''.- en ese momento ella se derrumbó.

Me sentía mal, al fin y al cabo, yo le había hecho recordar aquello. La cogí por la cintura y la abracé por atrás. Entonces, ella se dio la vuelta y me cogió más fuertemente. Pude notar su cabeza haciendo presión en mi pecho. Pero aquello no me molestaba.

-No tienes que hacerlo si no quieres- le dije.
-Si que quiero, quiero seguir-
-Está bien-

Noté como cogió aire repentinamente, se separó de mi, se puso el pelo detrás de sus orejas, se secó las lágrimas y comenzó a hablar de nuevo.

-El siguiente mes, mi vida transcurrió en torno a un hospital, en el cual residía mi abuelo. Todos los días iba una o dos horas a verle. Yo notaba que él estaba mal, pero cuando yo iba, él se incorporaba en la cama de sábanas verdes de hospital, sonreía, y ponía su mejor cara para mí.- Ella sonrió al recordar eso.-

En ese momento, hubo una parte de mí que me decía que ella me necesitaba. Me acerqué de nuevo y la volví a abrazar. Puso su cabeza sobre mi hombro, y en esa posición, siguió contándome su historia.

-Mi abuelo cada vez estaba peor. A mi me encantaba la música, y bueno, pues él me había regalado una guitarra cuando yo tenía catorce años, así que no dudé en utilizarla para hacerle sentir mejor. Todos los días llevaba mi guitarra conmigo y le cantaba su canción favorita, 'Isn't she lovely'. Era gracioso, ya que por aquel entonces yo ya era Directioner y sabía que esa era la canción que cantaste para tu audición. Él lo sabía, y siempre que la cantaba, susurraba tu nombre.-

Solté una leve risa, no muy fuerte. Ella me acompañó, pero esta vez, ella reía mucho más fuerte, como si le fuese la vida en ello.

-¡Marta te vas a ahogar!- dije dándole golpecitos en la espalda.
-Enserio, no voy a poder parar en un rato, no me conoces- dijo sin parar de reir.
-Pues no, pero no entiendo de qué te estás riendo-
-Es que esto es ridículo-
-¿Dónde ves la ridiculez?- dije extrañado. Ahí no pude aguantar contagiarme de su risa.
-Pues que estoy aquí, diciéndote como cantaba tu canción, no creo que te interese mucho-
-Claro que me interesa-
-Harry, no mientas, se que tu no eres de esos que escuchan-
-Quizás me subestimes Marta-
-Quizás-
-¿Sigues?-
-Bueno, está bien.-

-Pasaron dos meses desde que me dijeron su enfermedad y un día, llegué a mi casa y me encontré a mi madre en la puerta de mi casa, con una foto mía y suya con mi abuelo llorando en la puerta. Me acerqué a ella, me llevé las manos a la cabeza y comencé a llorar. Nos abrazamos. No hizo falta palabra para expresar tal dolor que sentíamos ambas. Las dos lo sabíamos. Mi abuelo había muerto, y no había ningún antídoto como en las películas para resucitarlo.- ya había parado de reir, pero no estaba llorando. Simplemente tenía en su cara un gesto amargo y a la vez melancólico.- Tardé mucho en superarlo, es más, todavía no lo he conseguido y dudo olvidarme de él. Todavía noto que él está aquí conmigo.-
-Y está Marta, tu abuelo está siempre contigo.-
-Gracias por escucharme Harry, no sabes cuanto tiempo hacía que no podía hablar con nadie así.-
-Siempre es un placer, recuerdalo, estoy ahí para todo, si necesitas hablar, sólo tienes que llamarme-
-Muchas gracias-
-A ti preciosa-

Estuvimos callados unos cinco minutos. Yo analizaba la situación, y ella simplemente trataba de olvidar. De repente, ella se quitó el abrigo y el chaleco, y se quedó en camiseta. Me agarró de la mano.
-¿Qué haces?-
-Vamos al agua!-
-¿Pero tú estás loca?-
-No, venga es divertido-
-Eres tonta-
-Pues te vas a bañar con esta tonta-

Me quité la sudadera y la camiseta, quedándome con el torso desnudo. Ella deslizó su mirada hacia él durante unos dos segundos, pero no lo habría notado si no estuviese pendiente de sus bonitos ojos verdes. Me tiró de la mano y me llevó hasta el agua. Yo me solté y me quedé mirandola mientras se metía corriendo en el agua.
Ella se sumergió, y cuando salió, comenzó a jugar con las olas como una niña pequeña. Me hizo gracia, y me empecé a reir.

-¿De qué coño te ries? Eres un capullo- dijo riéndose.
-Me rio de ti, me haces gracia-
-Eres un capullo, repito-
-Ya, pero me gusta serlo-
-Pues a mi no me gusta que lo seas-
-Es lo que hay- dije riéndome.
-Gilipollas-
-¿Cómo has dicho?-
-Gilipollas!- dijo sacándome la lengua.
-Te vas a enterar- dije a la vez que empezaba a correr hacia ella.
-No!- dijo corriendo hacia dentro.
-Te vas a ahogar, ya verás-
-Si no me estuvieses persiguiendo- dijo poniendo los ojos en blanco.

Me acerqué a ella, le agarré la cabeza y la sumergí durante apenas dos segundos. Solo para hacer la gracia claro, no quería ahogarla. Cuando salió a la superficie, logró desacerse de mi, y me cogió ahora ella, dándome otra ahogadilla.

-No sabes donde te metes- gritó mientras me sumergía en el agua.
-Tú si que no lo sabes- dije agarrándola.

Estuvimos un rato jugando, hasta que decidimos que era ya la hora de comer.

-Bueno, y ahora, ¿A dónde vamos?-
-Es una sorpresa- dije sacándole la lengua.
-Me sacas de quicio- dijo poniendo los ojos en blanco.
-Me gusta hacerlo- dije riendo.